ENTREVISTA A DAMA DE BLANCO AMELIA GARCIA, MADRE DE JOSE DANIEL Y LUIS ENRIQUE FERRER GARCIA

2008-07-12.

Solidaridad Española Con Cuba, www.solidaridadconCuba.or
9 de Julio de 2008.

“Aquí no se puede sacar la verdad a la calle, la verdad hay que taparla, taparle los ojos y no ver nada”

Amelia García vive en una pequeña casa en el municipio de Palmarito de Cauto (Santiago de Cuba). Su hogar es todo un homenaje a sus hijos presos – José Daniel Ferrer, de 37 años, y Luis Enrique Ferrer, de 31 años, ambos apresados con un solo día de diferencia en la ola represiva de 2003-, repleto de imágenes, fotos e insignias.Amelia tiene también una hija, Anabelkis, quien se ha convertido en una fiel defensora de sus hermanos; su juventud le da esa fuerza que a su madre le arrebató el gobierno cubano una triste primavera. A José Daniel lo arrestaron en la casa de Amelia, “y ya han pasado más de 5 años desde entonces”, afirma con dolor. Su otro hijo, Luis Enrique, vivía en Puerto Padre (Las Tunas) con su esposa, la también Dama de Blanco Milka María Peña, embarazada entonces de seis meses.

Si dura fue la detención más duro fue todo lo que vino después. Durante cinco días el fiscal pidió pena de muerte para José Daniel, pero finalmente la sanción fue de 25 años de privación de libertad. Su hermano no corrió mejor suerte.

Luis Enrique es el preso político con la condena más alta; 28 años de cárcel. ¿Por qué? Por no amedrentarse y por tener la valentía de pedirle al juez del que dependía su condena que firmara el Proyecto Varela –Un proyecto, promovido por opositores pacíficos cubanos desde 1998 y bajo la dirección de Oswaldo Payá Sardiñas, cuyo propósito es establecer un proyecto de ley que abogue por reformas políticas en la isla a favor de mayores libertades individuales.

El Proyecto Varela ha logrado reunir las firmas de más de 25.000 cubanos de forma consciente y voluntaria. Estos miles de ciudadanos que viven en Cuba han dejado atrás su miedo y apoyado esta propuesta que, a pesar de ser legal, no ha sido publicada por el Gobierno. Gracias a estas firmas, el Proyecto fue presentado a la Asamblea Nacional del Poder Popular el 10 de Mayo del 2002 y de nuevo, el 3 de Octubre del 2003. Por eso, además de ser legal, según la Constitución, es un proyecto de ley, al reunir más de 10.000 firmas en dos ocasiones–.

Si no supiéramos en realidad cuál es la justa causa de estos hombres, cabría pensar al conocer estas elevadas sanciones que los hermanos Ferrer deben ser culpables de cometer el más horrible de los crímenes. Nada más lejos de la realidad. Su historia es similar a la del resto de presos políticos cubanos: encerrados por defender la libertad.

AM y RME: ¿A qué se dedicaban sus hijos Amelia?

Amelia García (AG): José Daniel, el mayor, que vivía aquí en Palmarito con nosotros, era el coordinador del Movimiento Cristiano de Liberación (MCL) en la provincia de Santiago de Cuba, y dirigía varios grupos opositores, y Luis Enrique los dirigía en la provincia de Las Tunas, en el poblado de Puerto Padre.

Cuando la Seguridad del Estado vino para llevárselo a Luis Enrique no le cogieron nada porque él tuvo la oportunidad de saber que le iban a registrar la casa y sacó las boberías que ellos tenían, como radios, máquinas de escribir… porque para ellos todos esto es ilegal. A José Daniel sí lo cogieron de improviso, el día 18 de marzo, un día antes que al otro hijo mío, y se lo llevaron todo, hasta fotos que ni tenían que ver con política y se lo llevaron todo, medicamentos, máquinas de escribir, radios de onda corta, y un montón de cosas que ahora se me van de la mente porque cada día tengo la mente peor de todo el dolor de cabeza que he pasado.

AM y RME: ¿Cómo están pasando ellos su particular periplo por las distintas cárceles del país?

AG: Ellos han hechos varias huelgas de hambre. La primera prisión de José Daniel fue en Pinar del Río, en la prisión de Kilo 5 y ½ , y Luis Enrique en el Combinado del Este en La Habana, aunque después los fueron trasladando y acercando y acercando hasta que Luis Enrique está ya en Malverde, en la provincia de Santiago de Cuba, y José Daniel está en la prisión El Típico (Las Tunas).

AM y RME:¿Y cómo están de salud?

AG: Luis Enrique tiene varias enfermedades, no una sola, varias. Tiene gastritis, tiene problemas de la presión, que lo mismo le baja que le sube… También ha tenido problemas en la piel a causa de las celdas de castigo, por castigos que le han hecho los miembros de la Seguridad del Estado en la prisión de La Habana.

Él ha estado mucho tiempo metido entre suciedad, sin poderse bañar, sin luz porque ahí la celda está completamente tapiada y no tiene ningún tipo de reja ni nada. A él lo único que le pasaban por debajo de la puerta era la mitad de la comida que se le sirve a un preso en la prisión.

Y a causa de eso se enfermó de la piel, que duró mucho tiempo esa enfermedad, estuvo ingresado en el Hospital Militar de La Habana por el término de tres meses y cuatro días. Cuando salió del hospital lo mandaron para aquí, para Santiago de Cuba a una prisión que se llama Malverde, que tiene mil dificultades: suciedad por falta de agua, a veces están 12 y 15 días sin agua, y muchos problemas. Además, le dieron una paliza en la prisión de Jóvenes de Villa Clara entre siete uniformados de verde del Ministerio del Interior, eran un oficial y seis soldados.

AM y RME: ¿Por qué?

AG: Porque ellos son así, cuando el preso no se doblega a lo que ellos quieren le caen a golpes, lo patean, le dan con lo que sea… La Seguridad del Estado es la que le manda al Ministerio del Interior hacer todos estos disparates que hacen, porque el Ministerio del Interior no tiene que ver con presos políticos, es la Seguridad del Estado la que manda.

AM y RME: ¿Y cómo está José Daniel?

AG: José Daniel también ha tenido muchos problemas. En Pinar del Río que fue su primera prisión lo tuvieron 90 días, que son tres meses, en una celda de castigo. Nosotras fuimos porque le tocaba la visita, mi hija y yo porque la mujer estaba embarazada para dar a luz y no pudo ir, y tuvimos que plantarnos bajo un ciclón frente a la prisión y no nos dejaron pasar las cosas que le llevábamos, ni nos dejaron verlo.

Entonces yo le dije al jefe de la prisión, que se llama Jesús Hernández, que no sé si estará en la actualidad ahí, que hasta que yo no viera a mi hijo yo no me iba, que si tenía que pasar el ciclón completo ahí frente a la prisión de Pinar del Río, que yo lo pasaba, y mi hija también. La Seguridad nos molestó por la noche dos o tres veces, nos amenazó que nos iban a llevar para la policía de Pinar del Río… Yo les dije: “Hagan lo que ustedes quieran, ese es problema de ustedes no mío”.

A las nueve y pico, llegando a las diez de la mañana me llamó el jefe de la prisión y me dijo: “Señora, ¿usted quería ver a su hijo?”, y yo le dije “Claro, nadie viene desde Santiago de Cuba al otro extremo de la isla por gusto, natural que quiero ver a mi hijo”. “Bueno, venga, que lo vamos a trasladar para otra prisión”, me contestó.

Lo vi, estaba pálido, estaba delgado, metido en una celda de castigo 84 días… Al 84 día lo sacaron de ahí y lo mandaron a otra prisión provisionalmente, hasta que decidieron mandarlo para Kilo 8, en Camagüey, la prisión más mala que tiene este país, que ninguna es buena pero de las 200 y pico prisiones que tiene este país Kilo 8 es la peor. Ahí mi hijo pasó cosas terribles, incluso a dos jóvenes de Cienfuegos los mataron unos reclusos de Holguín. Y los guardias del penal los autorizaron a matar a los dos reclusos de Cienfuegos, y los mataron ahí como quien mata a dos perros.

Y ahora estaba en Guantánamo. Pero el problema es que aquí no se puede sacar la verdad a la calle, la verdad hay que taparla, taparle los ojos y no ver nada. Y él hizo algunas denuncias al Consejo de Relatores de los Derechos Humano para que las sacaran para fuera, para el exterior, y ya ellos –la Seguridad del Estado- no estaban conformes con eso y lo sacaron de Guantánamo y lo trasladaron para El Típico.

AM y RME: Fue entonces cuando su hijo decidió comenzar una huelga de hambre, como protesta por esta medida. ¿Cómo se encuentra?

AG: Él la comenzó apenas lo sacaron de la prisión de Guantánamo y no le dieron pertenencias de ningún tipo, y le dijo a su hermana y a su esposa, Belkis Cantillo, que él no tenía absolutamente nada, ni un pedacito de jabón para bañarse, aunque donde estaba tampoco podía bañarse. Y mi hija denunció, que salió por Radio Martí, las pésimas condiciones. En los años que lleva preso nunca lo había visto así como está.

AM y RME: Amelia, usted es madre de tres hijos, dos de ellos presos políticos, y la otra luchando cada día por la libertad de sus hermanos con el peligro que ello, en un país totalitario como Cuba, conlleva. ¿Cómo puede soportarlo?

AG: Yo vivo aquí con Anabelkis, mi hijo el mayor vivía aquí y el más chiquito en Las Tunas. En estos momentos yo vivo sola aquí con mi hija, cuando mi hija tiene que salir a resolver todos estos problemas que se presentan de improviso sin uno esperarlo tengo que quedarme sola, enferma, tengo problemas del corazón., tengo que tomarme tres pastillas diarias para mantenerme viva. Pero bueno ahí vamos, la cosa es que mis hijos se salven que son jóvenes, yo soy vieja y si me muero era mi destino, y ya yo viví bastante, pero yo lo que quiero es ver sanos y salvos y fuera de la prisión a mis dos hijos.

AM y RME: ¿Y ellos cómo están de ánimo?

AG: Ellos son valientes, no salieron a mí porque yo de nada me pongo sentimental, ellos son fuertes. Ellos resisten golpes, resisten malos tratos, resisten todas las humillaciones que les han hecho… pero lo que no resisten es que venga un preso común a meterse con ellos porque ahí sí se defienden. Porque al preso común la misma Seguridad del Estado lo manda para que provoque al preso político y así provocar problemas. Pero mis hijos no permiten que los humillen.

AM y RME: Muchas gracias Amelia por habernos atendido. Mucho ánimo.

                                          ****

La dirección de Amelia García, para ayudar a su familia es:
Calle 7 Final #318, Loma Blanca, Palmarito de Cauto, Santiago de Cuba.

 

 

 

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Esposa e hijas

Milka María Peña Martínez

 

Milka María Peña Martínez es una cubana de treinta y tres años y tiene a Libertad en sus brazos. No es una fantasía, es la pura realidad. Ella cuida a Libertad, mima a Libertad y también la consuela por la ausencia de su padre.

María Libertad tiene dos años y es hija de Luis Enrique Ferrer García, condenado a 28 años de cárcel, la pena más dura de los integrantes del grupo de los 75.

Ella vive en Puerto Padre, provincia de Las Tunas, y su marido permanece en Mar Verde, Santiago de Cuba.

Cuando conversamos se desahoga contándonos lo preocupada que está porque al día siguiente podrá hablar con Luis Enrique y está esperando que en cualquier momento él se plante en huelga de hambre. ¿Sus razones? En vez de bajarle el régimen carcelario se lo han puesto más severo. Desde ahora, por ejemplo, las visitas matrimoniales serán cada seis meses y no cada tres o dos como ocurre con los otros presos.      

 “No le dan ningún tipo de explicación y como no le dan explicación, pues él me dice que ya se acabó el abuso, que hará huelga de hambre hasta que se muera, lo saquen o que pase algo. Que ya está bueno de abusos”.

Milka tenía seis meses de embarazo cuando fue detenido su esposo.

“Luis Enrique conoció a la niña cuando cumplió un mes de nacida, pues yo la llevé y la dejaron ver un momento nada más. Luego se pasó nueve meses sin visitas porque ellos querían obligarlo a vestirse de preso, con un traje gris, como el que llevan los reos comunes. Él nunca quiso. Siempre se viste de blanco. Estuvo nueve meses sin recibir visitas de ningún tipo”, cuenta. 

Para inscribir a la niña con ese nombre tuvo que dar una fuerte batalla. “No querían inscribirla por el nombre y por los apellidos. Tuve que dar mucha lucha y hasta pagar a un abogado para conseguirlo”.

Pese a ser tan pequeña, María Libertad vive preguntando por su padre. “Cada vez que lo hemos ido a ver empieza a llorar, quiere que su papá venga para la casa. Todas las noches pregunta: ¿mami, cuando viene papi?”.

La niña lo ha visto poco pero no por eso le tiene menos cariño a su padre. “Ella conversa con él por teléfono y eso parte el alma. Anoche mismo yo estaba escribiendo una carta y ella me dice ponle que cuándo va a venir a dormir aquí conmigo”, relata con el primer signo de emoción contenida en su voz.

De su primer matrimonio Milka tiene a Maidelín, de dieciseis años, quien también ha sufrido la separación de Luis Enrique. “En la escuela ha tenido problemas porque creen que ella se manifiesta contra el gobierno. Ha sufrido la persecución esa de que no converse con otros compañeros de aula”, cuenta.

A Luis Enrique, de veintinueve años, lo arrestaron por recoger firmas para el Proyecto Varela y por integrar el Movimiento Cristiano Liberación de Oswaldo Payá.

“Lo tomaron por recoger firmas nada más. Y por pensar libremente, porque aquí en este país no se puede pensar”, indica Milka, quien es una activa participante de la oposición.

Con una valentía increíble puso en el frontis de su casa un letrero pidiendo libertad para los presos políticos. Claro que ese gesto le duró poco. “Eso me trajo tremendos problemas porque me querían decomisar la casa y cobrarme mil pesos de multa. Luego fueron con pintura y pintaron el frente, pero los de adentro no me los han podido quitar. En mi casa, en la sala, en vez de haber figuras, pues lo hay es eso, carteles”, cuenta con orgullo.

Por tener esa actitud también han hostigado a su familia. “Tratan de poner a las personas que nos quieren en contra. A mi mamá la han ido a visitar y a molestar a mis hermanos”.    

Y con esa misma fuerza se ha juntado a las otras Damas de Blanco que viven en Las Tunas para ir cada domingo a la iglesia y, cuando pueden, a La Habana.

El resto de los días se los dedica por completo a las dos niñas. “No trabajo, siempre estoy pendiente de mis hijas, escribiéndole a Luis Enrique, escuchando noticias, informándome, eso es todo lo que hago. La bahía está bien cerca, pero no salgo a ninguna parte, no hay entusiasmo para salir cuando hay tanto sufrimiento”, relata.

Su última visita fue el 18 de noviembre y ahora no sabe cuando lo volverá ver. “Estuvo ingresado un mes en el hospital, pues tiene gastritis, úlcera y el tubo digestivo inflamado”, dice con preocupación.

Además la situación económica se le ha complicado en el último tiempo. Hace dos meses que no recibe el dinero de los plantados y ahora tampoco la ayuda que le proveía Oswaldo Payá.

“Oswaldo no ha podido conseguir dinero…y de ahora en adelante no se que va a pasar”, cuenta con tristeza.

Pero, pese a todo, espera que la situación cambie.

“No creo que esto pueda durar tanto tiempo, estos abusos y esta represión. Pienso que pronto en Cuba haya libertad de expresión y que esto cambie”, alcanzó a decir Milka y un ruido en el teléfono interrumpió la conversación.

Un nuevo intento para seguir hablando y lo mismo.

Finalmente, conseguimos una nueva comunicación. 

Milka nos cuenta que la tan alta condena a su marido se debe a que “él se defendió solo, no dejó que su abogado lo defendiera. Invitó al juez a que firmara el Proyecto Varela”.

“A mi marido no se lo permitieron, pero sin embargo cuando Fidel estuvo preso, él mismo se defendió”.

 * Capitulo Milka María Peña Martínez, del Libro Las Damas de Blanco, de Erika Luters Gamboa, publicado por CADAL, 2006

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